La pérdida de apetito es un efecto secundario común de las personas que se someten a tratamiento oncológico. Pero incluso cuando comer se vuelve más difícil para algunos pacientes con cáncer, una buena nutrición sigue siendo fundamental para ayudarles a mantener su peso corporal y fuerza durante el tratamiento.

Los especialista en nutrición deben ofrecer recomendaciones individuales a los pacientes con cáncer basadas en evidencia científica y centrándose en su tipo de cáncer, estadio de la enfermedad, tratamiento que va a seguir o que está siguiendo, historial nutricional, historial de peso y parámetros bioquímicos.

Desafortunadamente no todos los pacientes reciben estas recomendaciones, sin embargo, y muchos buscan esta información en internet. La falta de consenso que existe, refleja una falta de evidencia científica suficiente para poder ofrecer recomendaciones dietéticas específicas por lo que se necesita más investigación acerca de las dietas óptimas para los pacientes durante el tratamiento oncológico

Cánceres diferentes, diferentes recomendaciones

A medida que el campo avanza, se observa que pacientes con cáncer de cabeza y cuello localmente avanzados y que pueden tener una gran dificultad para comer durante el tratamiento, a menudo las recomendaciones se basan en comer todo lo que pueda el paciente para mantener el peso. En cambio, para pacientes con cánceres localizados, como el cáncer de mama o de próstata, comer lo que quieran podría ser perjudicial para su salud ya que un aumento del peso podría aumentar el riesgo de recaída.

Cada vez hay más investigadores interesados en explorar los efectos de la dieta tanto en la prevención como en el tratamiento del cáncer. El año pasado, en el Colegio de Medicina Albert Einstein se observó que una dieta baja en carbohidratos e inhibidora de la insulina era segura y factible para pacientes con cáncer avanzado. A pesar de que el estudio fue pequeño (con solo 10 pacientes), si se realizan estudios más grandes, este tipo de dieta podría tener el potencial de ser utilizada como un enfoque no tóxico complementario para mejorar la efectividad de la terapia estándar. De este estudio se sientan las bases de que una dieta restringida en carbohidratos favorecerá la contención del tumor en los pacientes al disminuir la secreción y niveles circulantes de insulina.

Fuente: NATIONAL CANCER INSTITUTE

 

 

 

Se necesita más investigación sobre las dietas óptimas para los pacientes durante y después de los tratamientos oncológicos
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