Anemia relacionada con el cáncer. Enfoque multidisciplinario

Anemia relacionada con el cáncer. Enfoque multidisciplinario

Actualmente, la administración oral o intravenosa de hierro es el principal tratamiento para la anemia relacionada con el cáncer. Si bien es cierto que puede ser efectivo, también se ha demostrado que puede ocasionar alteraciones en la microbiota intestinal y causar problemas gastrointestinales, como diarrea.

 

Todavía falta un enfoque clínico integral multidisciplinario basado en estrategias con objetivos múltiples e intervenciones en el estilo de vida para tratar la anemia relacionada con el cáncer de base inflamatoria.

 

Algunos estudios muestran que un enfoque integral multidisciplinario basado en estrategias que tengan en cuenta un plan nutricional personalizado, con las bases de la dieta mediterránea, junto con intervenciones en el estilo de vida como el seguimiento de un programa de ejercicio físico regular adaptado y, en algunos casos, complementos nutricionales adecuadamente prescritos por el equipo médico puede mejorar significativamente el estado de salud general de los pacientes, aumentar la eficacia del tratamiento de la anemia, promover la diversidad de la microbiota, reducir la inflamación crónica, e impactar positivamente en la salud, en el perfil metabólico y en el sistema inmunológico.

 

En conclusión, el estado fisiológico del paciente debe evaluarse objetivamente, y el médico, el nutricionista y el especialista en ejercicio deben trabajar de la mano adaptando las intervenciones, a la causa de la anemia y al estado clínico general del paciente.

 

Incrementa el consumo de alimentos ricos en polifenoles (uvas, granada, arándanos, especias aromáticas…) que incrementan las bacterias beneficiosas como Bifidobacterium y especias como Akkermansia spp y Roseburia spp.

 

Incorpora pequeñas cantidades de alimentos fermentados: yogur, quéfir, kimchi, té kombucha fermentado. Puede ser beneficiosos para reducir los niveles de citoquinas proinflamatorios y biomarcadores de inflamación crónica.

 

Asegura buenas fuentes de omega-3 (pescado azul pequeño, nueces, semillas de cáñamo). Se ha visto que puede ejercer una acción positiva al cambiar la composición de la microbiota y aumentar la producción de compuestos antiinflamatorios como los ácidos grasos de cadena corta.

 

 

Dieta mediterránea: efectos antiinflamatorios mediados por la microbiota

 

Una dieta con propiedades antiinflamatorias podría ayudar a mejorar el perfil metabólico del paciente, la salud de la microbiota y aumentar los niveles de antioxidantes.

 

Ingestas diarias de alimentos probióticos como yogur, quéfir, verduras fermentadas, puede ser beneficiosos para reducir los niveles de citoquinas proinflamatorios y biomarcadores de inflamación crónica.

 

Alimentos ricos en prebióticos pueden mejorarlas concentraciones fecales de ácidos grasos de cadena corta, productos finales de la fermentación de las fibras dietéticas.

 

 

Los alimentos ricos en polifenoles estimulan el crecimiento de bacterias beneficiosas como Lactobacilli y Bifidobacteria pero también especies como Akkermansia spp., Faecalibacterium prausnitzii y Roseburia spp. Los efectos antiinflamatorios mediados por polifenoles se encuentran en sus propiedades moduladoras de la microbiota.

 

 

VITAMINA D: La literatura reciente muestra una correlación inversa entre la vitamina D (25-hidroxivitamina D (25 (OH) D)) y la concentración de hepcidina en pacientes con enfermedades inflamatorias crónicas.

Se sabe que la vitamina D tiene potentes propiedades antiinflamatorias que reducen las citocinas estimulantes de la hepcidina, como IL-6 e IL-1β, y la quimiocina MCP-1 . Estos datos sugieren que la vitamina D puede tener un papel importante en la regulación de la homeostasis del hierro celular a través del eje hepcidina-ferroportina-NRAMP1 en los macrófagos para mejorar la disponibilidad de hierro durante la inflamación.

 

LACTOFERRINA: es una glicoproteína fijadora de hierro presente en el calostro y en muchos fluidos biológicos humanos (leche, saliva, secreciones mucosas y lágrimas); presenta propiedades antiinfecciosas, antiinflamatorias, antioxidantes, inmunomoduladoras. La lactoferrina parece ser un buen remedio integrador para la anemia debido a sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes: puede inhibir la expresión de citocinas inflamatorias y promover la diferenciación y crecimiento de linfocitos T, muy importantes para la respuesta inmune en una enfermedad cancerosa.

 

OMEGA-3 Los ensayos en humanos demuestran el beneficio de los ácidos grasos n-3 orales para reducir la inflamación en pacientes críticamente enfermos . Pueden ejercer una acción positiva al cambiar la composición de la microbiota y aumentar la producción de compuestos antiinflamatorios como los ácidos grasos de cadena corta.

 

EJERCICIO: el ejercicio protege contra enfermedades asociadas con la inflamación sistémica crónica de bajo grado y la importancia de la actividad física (AF) regular y el ejercicio para prevenir y tratar enfermedades crónicas está ampliamente aceptada. el ejercicio afecta los niveles circulantes de hepcidina y juega un papel directo en el desarrollo de la enfermedad. Diversos estudios han demostrado que el ejercicio induce cambios fisiológicos notables en el sistema inmunológico y que la IL-6 en sí misma es suficiente para inducir la expresión de hepcidina durante la inflamación.

 

 

Hay muchas moléculas con acción antiinflamatoria científicamente documentada, como polifenoles, probióticos, vitamina D, Omega-3 y ácido alfa lipoico. Cualquier integración debe ser manejada por profesionales porque puede haber interacción entre medicamentos y suplementos que necesite ser evaluada.

 

De hecho, un problema importante pero poco investigado es la posible interferencia de los suplementos dietéticos con la absorción, el transporte y / o el metabolismo de los fármacos.

 

Muchos estudios informan de la interacción entre suplementos y fármacos. Entender  la farmacocinética y la farmacodinamia de los medicamentos y suplementos podría ser útil cuando se integran las dos terapias. Los complementos nutricionales son ampliamente utilizados entre los pacientes con cáncer pero deben ser prescritos conscientemente por profesionales bien informados siguiendo una indicación médica.