Cambios en el peso y en la composición corporal durante el tratamiento del cáncer de mama

cambios en la composición corporal

Cambios en el peso y en la composición corporal durante el tratamiento del cáncer de mama

Si miramos los últimos datos del Global Observatory Cancer vemos que la tasa de prevalencia de mujeres con cáncer de mama en los últimos 5 años supera a la del pulmón y ya es el cáncer más común de todo el mundo y cada año se detectan  1,7 millones de casos nuevos, aunque el porcentaje de supervivencia a los cinco años es muy elevado, del 82,8%.  Una de cada 8 mujeres desarrollará este tumor a lo largo de su vida y que las afectadas tienen un 15% de probabilidad de recidiva, es decir, una recaída del tumor.

Se han identificado varios factores de riesgo: factores no modificables y factores modificables. Los factores no modificables incluyen edad avanzada (> 65 frente a <65 años), predisposición genética (incluidas mutaciones del ADN y antecedentes familiares de BC), menarquia temprana (<12 años), menopausia tardía (> 55 años) , edad al primer embarazo mayor de 30 años, infertilidad y no tener hijos, uso de anticonceptivos, tratamiento hormonal después de la menopausia y sin antecedentes de lactancia materna. Entre los factores modificables del estilo de vida, las elecciones dietéticas y el sobrepeso u obesidad se asocian con diferentes riesgos de incidencia y recurrencia de cáncer de mama, en particular, la obesidad se asocia con una peor supervivencia global y un aumento de la mortalidad en mujeres con cáncer de mama posmenopáusicas.

 

El cáncer de mama es una enfermedad heterogénea

El estado de menopausia y la presencia o ausencia de receptores de estrógeno, receptores de progesterona y de receptor-2 del factor de crecimiento epidérmico humano (HER-2) da como resultado características biológicas únicas que influencian en el tratamiento oncológico, progresión y pronóstico.

El tumor mamario más común y el que presenta mejor pronostico es el cáncer de mama hormonosensible. Se le denomina así porque tiene dos receptores que se unen a las hormones de estrógeno y/o progesterona y dependen de elles para crecer. En estos casos, y dependiendo de lo que considere el médico, la paciente puede recibir quimioterapia, radioterapia, cirugía y terapia hormonal; o bien solo terapia hormonal (estos tratamientos reducen los niveles hormonales o bloquean los receptores, de forma que al tumor se le corta su principal fuente de crecimiento).

Después encontramos el cáncer de mama triple negativo que corresponde al tumor mamario menos común (entre un 10-15% de los casos) pero es el más agresivo. Normalmente se trata con cirugía, quimioterapia y radioterapia y en función del tratamiento que se reciba también puede haber problemas de retención de líquidos, mucositis, problemas digestivos, alteraciones de la piel. Además de estos efectos secundarios que a menudo se repiten en otros tipos de cáncer de mama, en este tipo de pacientes con cáncer de mama triple negativo su tratamiento suele estar basado con antraciclinas y taxanos que son agentes quimioterapéuticos que se utilizan antes o después de la cirugía por cáncer de mama en estadio inicial. Este tratamiento suele producir náuseas, mucositis y neutropenia presentando mayor riesgo de infecciones.

 

Por último encontramos el cáncer de mama Her2 positivo, que supone un 20% de los cánceres de mama diagnosticados. Se denomina así porque el tumor tiene un exceso de proteína Her2 que favorece el crecimiento de células cancerosas, por ello los tratamientos tienen como blanco esta proteína. Los pacientes suelen recibir quimioterapia o cirugía y terapia dirigida con anticuerpos monoclonales (trastuzumab, pertuzimab, bevacizumab). Estas pacientes pueden tener problemas digestivos e intestinales como diarrea con alternancia con estreñimiento, retención de líquidos, fatiga, falta de apetito.

 

Cambios metabólicos y cambios en la composición corporal durante el tratamiento del cáncer de mama

A diferencia de los pacientes con cáncer de páncreas o de pulmón que experimentan una rápida pérdida de peso y presentan riesgo de caquexia, los pacientes con cáncer de mama con frecuencia aumentan de peso después del diagnóstico. El aumento de peso a menudo es un efecto secundario común del tratamiento, específicamente la quimioterapia adyuvante, así como algunas formas de terapia hormonal y este aumento de peso  disminuye la calidad de vida y también puede disminuir la tolerancia al tratamiento ya que las pacientes pierden masa corporal magra y aumentan el porcentaje de grasa. Estos cambios en la composición corporal se hacen evidentes dentro de los seis meses posteriores al diagnóstico.

Aunque el aumento de peso después del diagnóstico presagia un peor pronóstico, la mayoría de las mujeres parece aumentar de peso después del diagnóstico de cáncer de mama, y los estudios muestran que el aumento de peso ocurre en el 50-96% de las pacientes.

El aumento de peso ocurre normalmente cuando la ingesta energética supera el gasto energético. Sin embargo, en los pacientes con cáncer de mama que reciben quimioterapia, la ingesta calórica suele disminuir durante el primer año después del diagnóstico; por lo tanto, el aumento de peso puede no ser el resultado de comer en exceso, sino que puede estar relacionado con una menor actividad física y una tasa metabólica en reposo reducida. Se puede observar una reducción del 50% en el nivel de actividad en mujeres sometidas a quimioterapia, cirugía y radiación, debido a la constante fatiga o falta de energía.

Además, la quimioterapia a menudo altera el metabolismo de la glucosa e induce una menopausia prematura que puede influir en el aumento de peso y las vías de crecimiento tumoral en pacientes con cáncer de mama.