enzimas: las chispas de la vida

enzimas: las chispas de la vida

La historia de la vida sobre la tierra se puede entender considerando las enzimas necesarias por la evolución en cada etapa individual. El oxígeno se pudo producir al aire gracias a que las plantas simples generaron nuevas enzimas capaces de liberar oxígeno a partir del dióxido de carbono del aire y otras sustancias. La célula más primitiva debe de su existencia a la presencia
de las enzimas.
 

Durando cada segundo de la vida de cada persona, más de 3000 enzimas diferentes identificados (más otros todavía sin descubrir), participan en el proceso de realizar, cambiar y renovar – muchas veces a velocidades vertiginosas- todo el necesario para mantenernos vivos. Las enzimas realizan todo esto en un red entrelazada que ningún ordenador podría llevar a cabo.

¿Qué son exactamente las enzimas?

Desde hace más de 100 años se conoce que las enzimas son proteínas. Cada enzima está formada por cadenas muy específicas de aminoácidos. Las enzimas sueño los causantes de la transformación de una materia en otra; por ejemplo, la leche en queso, la cebada en cerveza, el mosto en vino o la demasiada en pan.

Nuestro organismo contiene una gran cantidad de enzimas necesarias para llevar a cabo múltiples reacciones bioquímicas. Las enzimas se unen a los sustratos (sustancias que, mediante una reacción catalizada por la enzima, se transformará en otro producto o productos) para transformarlos en sustancias bioquímicamente disponibles.

Existen muchos alimentos ricos en enzimas que nos ayudan a asimilar los nutrientes y a convertirlos en sustancias bioquímicamente disponibles por nuestro organismo. Desafortunadamente, muchas veces acostumbramos a olvidarnos de la importancia de estas sustancias y comemos alimentos *desvitalitzats, ausentes de nutrientes esenciales. Es el caso de los alimentos que provienen de las grandes industrias alimentarias; alimentos desproveídos de enzimas y de vida, como es el caso de las harinas y azúcar refinado. Todos estos ingredientes sueño “alimentos vacíos”, “esqueletos alimentarios” que contribuyen en la aparición de muchas enfermedades de la civilización moderna; las consecuencias de todo esto sueño digestiones pesadas , trastornos digestivos, depósitos de grasa y sobrepeso; que a la larga se pueden asociar con otros problemas como los trastornos circulatorios.

Aumenta los nutrientes esenciales de tu dieta

Incluye a tus comidas una buena ensalada cruda de procedencia biológica, con: germinados, *xucrut, lechuga, escarola, hinojo, remolacha, zanahoria

Condimenta los alimentos con sal marina en vez de sal refinada, puesto que esta última actúa como un inhibidor enzimático.

También es importante prestar atención al quitado madre de horno pues las células de esta levadura contienen cantidades abundantes de vitaminas, minerales y *oligoelements que estimulan la actividad enzimática en los intestinos.

Condimenta los platos con salsa de soja o *tamari, el agente enzimático más antiguo que existe. Sus propiedades *activadores de la digestión se conocen en el Asia desde hace miles de años. Se prepara mezclando harina de soja con cebada o arroz que seguidamente se fermenta con la ayuda de un hongo (*Aspergillus *oryzae) que contiene una gran variedad de enzimas con una gran actividad.