La nueva guía de alimentación y ejercicio físico para la prevención del cáncer de La American Cancer Society (ACS)

La American Cancer Society (ACS) ha publicado la nueva Guía de alimentación y actividad física del 2020 desarrollada por un equipo de expertos en investigación, prevención, epidemiología, salud pública y políticas sobre el cáncer que sirve de base para recomendar patrones de dieta y ejercicio físico para la prevención del cáncer. En esta nueva guía se ha modificado algunas recomendaciones de la guía anterior, por ejemplo, se incrementan las horas recomendadas de práctica de ejercicio físico en la anterior guía y los expertos ra son más estrictos en la recomendación de evitar el consumo de carnes procesadas, carne roja, alcohol y bebidas azucaradas.

Esta guía se basa en las revisiones sistemáticas realizadas por la Agencia Internacional del Cáncer (IARC) y la Fundación Mundial de Investigación del Cáncer (WCRF) proporciona recomendaciones específicas relacionadas con la salud, el mantenimiento de un peso saludable, la incorporación del ejercicio físico y el consumo de una dieta saludable.

Recomendaciones

  1. Lograr y mantener un peso corporal saludable durante toda la vida
    Mantener un peso corporal dentro del rango saludable y evitar el aumento de peso a en la edad adulta
    Estar físicamente activo
    Se recomienda realizar entre 150-300 minutos de ejercicio físico de intensidad moderada cada semana o bien 75-150 minutos de ejercicio físico de intensidad vigorosa, o bien una combinación. Lo que se recomienda es superar el límite superior de 300 minutos de ejercicio físico a la semana.
    Los niños y adolescentes deben realizar al menos 1 hora de ejercicio físico de intensidad moderada o vigorosa cada día.
    Se debe limitar el comportamiento sedentario, como estar sentado, acostarse y mirar la televisión, y otros entretenimientos de pantalla.
    Seguir un patrón de alimentación saludable a lo largo de todas las edades
  2. Un patrón de alimentación saludable que incluya:
    Alimentos ricos en nutrientes en cantidades que ayuden a logar y mantener un peso corporal saludable
    Variedad de vegetales: verde oscuro, rojo y naranja, legumbres ricas en fibra
    Frutas, especialmente frutas enteras con variedad de colores
    Cereales integrales
  3. Un patrón de alimentación saludable que limite, o no incluya:
    Carnes rojas y procesadas
    Bebidas azucaradas
    Alimentos altamente procesados y productos de cereales refinados
    Es mejor no beber alcohol
    Las personas que eligen beber alcohol deben limitar su consumo a no más de 1 bebida por día para las mujeres y 2 bebidas por día para los hombres

Esta guía también pone énfasis en el patrón dietético saludable como medida de prevención del cáncer, más allá de asociar alimentos concretos como factor de riesgo del desarrollo de posibles tipos de cáncer. Así pues, patrones dietéticos basados en alimentos vegetales y en bajo consumo de carbohidratos refinados y productos animales, carnes procesadas y azúcar está asociado con un menor riesgo de cáncer de colon y recto y cáncer de mama. La dieta mediterránea está asociada con un menor riesgo de sobrepeso y obesidad y en general los patrones definidos como saludables comparten una base de alimentos principalmente vegetales, frutas enteras, legumbres, frutos secos y semillas y fuentes de proteínas saludables como legumbres, aves, pescados y grasas poliinsaturadas.

Las personas afectadas por un diagnóstico de cáncer experimentan disminución de la calidad de vida asociada a los síntomas relacionados con la propia enfermedad, o al tratamiento oncológico.

Cada vez hay más estudios que respaldan los beneficios de realizar ejercicio físico planificado y supervisado por un experto durante el tratamiento oncológico. Entre los beneficios descritos, encontramos los siguientes:

  • Beneficios del ejercicio durante el tratamiento:
    Mejora la funcionalidad muscular, contribuyendo a mejorar la autonomía y la calidad de vida
    Reduce la fatiga
    Mejora el estado de ánimo
    Reduce marcadores inflamatorios, crea un entorno metabólico y hormonal favorable que beneficia la recuperación y mantenimiento de la masa muscular
    Ser activos puede ayudar a mejorar los niveles hormonales y la manera en que el sistema inmunitario funciona
    Mejora múltiples efectos adversos posteriores al tratamiento sobre la salud ósea, la fuerza muscular y otras medidas de calidad de vida

Para las personas mayores y aquellas personas con metástasis óseas u osteoporosis, o con artritis o neuropatía periférica, se debe prestar especial atención al equilibrio y la seguridad para reducir el riesgo de caídas y lesiones. La presencia de un profesional del ejercicio durante las sesiones de entrenamiento puede ser útil. Si la enfermedad o el tratamiento requieren períodos de reposo en cama, el hecho de haber mantenido el cuerpo activo antes del periodo de reposo ayuda a tener una mejor forma física y fuerza, así como una reducción de la pérdida de masa muscular durante el periodo de reposo en cama. Por lo que el ejercicio como estrategia terapéutica es aconsejable para mantener la fuerza, el movimiento y contrarrestar la fatiga y el bajo estado de ánimo.

Es importante que sea el profesional sanitario quien guíe a los pacientes de cáncer y a los cuidadores a mejorar la calidad de nutrición y de actividad física o ejercicio con el objetivo de proporcionar mayor alivio de los síntomas y mejorar la calidad de vida. La decisión sobre cuándo iniciar y cómo mantener la actividad física debe individualizarse según la condición y preferencias personales del paciente.

Fuente
Cheryl L. Rock PhD, RD, y cols. American Cancer Society Guideline for Diet and Physical Activity for cancer prevention. CA: A Cancer Journal for Clinicians. 09 June 2020. Disponible en: https://acsjournals.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.3322/caac.21591