10 hábitos de salud para reducir el riesgo de cáncer

10 hábitos de salud para reducir el riesgo de cáncer

No existe un único alimento o dieta anticáncer pero existen patrones de alimentación y  hábitos de salud que pueden reducir el riesgo de la aparición del cáncer

 

Las estadísticas indican que sólo un 5-10% de los cánceres conocidos están relacionados con la herencia, mientras que el 95% restante están relacionados con factores externos, algunos de ellos modificables

 

Cancer is a Preventable Disease that Requires Major Lifestyle Changes. Preetha Anand, et al. Pharm Res. 2008 Sep; 25(9): 2097–2116.

 

Principales factores ambientales que podemos modificar

Tabaco: El consumo de tabaco aumenta el riesgo de desarrollar al menos 14 tipos de cáncer. Además, representa alrededor del 25-30% de todas las muertes por cáncer y el 87% de las muertes por cáncer de pulmón. El tabaco contiene al menos 50 carcinógenos.

Alcohol: El consumo crónico de alcohol es un factor de riesgo para los cánceres del tracto respiratorio-digestivo superior, incluidos los cánceres de la cavidad bucal, faringe, laringe y esófago, así como para cáncer de hígado, páncreas, boca y seno. Los organismos oficiales actualmente ya no recomiendan su consumo moderado. Cuanto menos, mejor.

Patrón de dieta: El grado en que la dieta es un factor de riesgo de cáncer cáncer varía mucho, según el tipo de cáncer. La mayoría de los carcinógenos que se ingieren, como nitratos, nitrosaminas, pesticidas y dioxinas, provienen de alimentos o aditivos alimentarios o de la cocción. Por ejemplo, el consumo excesivo de carne roja (más de una ración a la semana) es un factor de riesgo para varios tipos de cáncer, especialmente para el colorectal, de próstata, de vejiga, de pecho, de estómago, de páncreas y oral. Las aminas heterocíclicas producidas durante la cocción de la carne son carcinógenas.

Obesidad: el aumento de peso se ha asociado con un aumento de la mortalidad por cáncer de colon, mama (en mujeres postmenopáusicas), endometrio, renal, esófago, gástrico, páncreas, próstata, vesícula biliar e hígado. Los estudios han demostrado que los denominadores comunes entre la obesidad y el cáncer incluyen neuroquímicos; hormonas tales como el factor de crecimiento insulínico 1 (IGF-1), insulina, leptina; la resistencia a la insulina, y factores de inflamación.

Ejercicio físico: estamos diseñados para movernos, y el ejercicio físico constante es una de las claves del estilo de vida que tenemos que priorizar. Se recomienda entre 150-300 minutos de ejercicio cardiovascular moderado a la semana o bien 75-150 minutos de ejercicio cardiovascular intenso junto con ejercicio de fuerza. Entre algunos de  los muchos beneficios del ejercicio son: mejora la composición corporal, reduce la grasa corporal y aumenta la masa muscular, reduce la inflamación, mejora el estado de ánimo, ayuda a modificar hábitos de vida hacia estilos más saludables.

Evitar el azúcar y bebidas azucaradas: las recomendaciones de la OMS de la ingesta de azúcar recomendado al día es de 25 gramos. Esta cantidad se supera solamente con un típico desayuno a base de galletas (8 galletas) 

Evitar carnes procesadas: Los nitritos presentes en muchas carnes procesadas pueden formar compuestos como las nitrosaminas ya sea durante el proceso de elaboración o bien en el organismo durante el proceso de metabolización (a nivel de estómago) muchos son reconocidos como carcinógenos en animales de experimentación. Está demostrado que el consumo de embutidos aumenta el riesgo de cáncer (la IARC (Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer), y el organismo especializado en cáncer de la OMS (Organización Mundial de la Salud), clasificó la carne procesada en el grupo 1 y la carne roja en el grupo 2A.